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Antiguamente, el fruto se hervÃa y se mezclaba con kimanda ‘porotos’, o bien las hojas tiernas eran hervidas y consumidas en sopa. Es frecuente que, luego de hervido, sea pisado consumido en forma de puré, al que se le agrega aceite y sal. Actualmente, lo utilizan en la preparación de la ‘carbonada’ comida que adoptaron de los criollos, en la que se mezcla el andai con cebollas, papas, tomates y carne. También se prepara al rescoldo en cuyo caso, se lo introduce entero, sin pelar, entre las cenizas o en el horno subterráneo. Para su conservación, los tapietes solÃan utilizar dos métodos. En la tierra hacÃan un pozo en el que colocaban el alimento que querÃan asar y al lado hacÃan otro por el que salÃa el humo. En el primero encendÃan el fuego y cuando se formaban brasas, colocaban los frutos sobre ellas. Luego, tapaba el pozo con yuyos y, por encima de los yuyos, echaban tierra. Al dÃa siguiente, el andai estaba tierno y seco; de manera que se podÃa conservarse para ser consumido en otro momento. El otro método de conservación consistÃa en partirlo a la mitad y colocarlo directamente sobre las brasas para cocinarlo. Luego, con hilo de kawata ‘cháguar’ armaban ristras que colgaban en sus viviendas. Su uso medicinal incluye el tratamiento de afecciones del aparato reproductor.
Para estimular la producción de leche, se aconsejaba consumir sopa de andai o bien aplicar en forma de emplasto el andai mascado sobre los pechos de las mujeres embarazadas y de las que se encuentran en perÃodo de amamantamiento.